¿Qué son los acúfenos? ¿ Y la hiperacusia?

El acúfeno es un síntoma, no es una enfermedad y sí tienen solución.

Quienes te digan que los acúfenos no tiene solución quizás sea porque ellos no te la pueden ofrecer.

«El día Internacional de las personas con acúfenos» se celebra cada 25 de abril.

El acúfeno es el tercer síntoma más incapacitante que puede sufrir el ser humano según la Organización Mundial de la Salud (O.M.S) después del dolor intenso y los transtornos del equilibrio.

Se estima que entre el 10-17 % de la sociedad mundial lo sufren.

La palabra «Acúfeno» proviene del griego y quiere decir sonido que aparece. Son los llamados zumbidos de oídos, silbidos, chirridos o como muchos pacientes manifiestan «es una olla express a tope» o «tengo grillos en los oídos».

Pero la definición más precisa es «la percepción de un sonido no generado por una vibración acústica del mundo exterior e inaudible para el entorno”.

En los últimos años, gracias a los estudios realizados y al desarrollo tecnológico, el concepto de acúfeno ha cambiado, pasando de ser una alteración de origen puramente coclear a un trastorno en el que participan tanto las vías auditivas como distintas áreas del sistema nervioso central vinculadas con la audición.

El acúfeno es una percepción sonora, “un fenómeno psicosensorial experimentado en la corteza auditiva”. Todo acúfeno es analizado, interpretado y procesado en el sistema nervioso central cualquiera fuere el mecanismo que lo produzca.

La hiperacusia es una pérdida del rango dinámico del oído, entendido este último como la habilidad del sistema auditivo de manejar aumentos rápidos del volumen del sonido. El paciente de hiperacusia, observa que los sonidos habituales se convierten en altos o dolorosos y hasta intolerables

Pero debemos diferenciarlo de otras patologías que aunque se parecen mucho existen diferencias muy concretas.

La fonofobia es una condición mental, un desorden del comportamiento, donde el paciente tiene un miedo extremo (fobia) a ciertos sonidos que ellos asocian a algo malo, y como resultado de estos pensamientos erróneos, perciben los sonidos mucho más intensos de lo que son.

La misofonía produce una sensación de disgusto en la persona que lo padece al escuchar determinados sonidos que producen los demás. Sonidos como masticar, tragar, sorber o comer se hacen insoportables para quienes presentan misofonía, y en los casos más graves la situación se vuelve tan insoportable que se pueden presentar comportamientos de ira o violentos. La misofonía no se trata de una fobia, por lo que no tiene una causa psicológica, sino neurológica, pero en su tratamiento sí pueden ayudar terapias psicológicas

Los acúfenos y la hiperacusia pueden despertar tus miedos.

En Audiology queremos ayudarte a superarlos y que te vuelvas a sentir libre

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